miércoles, 11 de diciembre de 2013

Tras la senda encontré el camino

  Reconozco que no sé muy bien que voy a decir. Por ello he pensado en hacer un comentario sobre el libro de Ánonimo Ibañez, "Tras la senda helicoidal"; odio hacer comentarios, siempre que uno habla del libro de otro puede parecer un pedante, o caer en el error de no haber entendido la novela. Pero como aquí, en letraheridos, estamos para ayudarnos, aprender más y, sobre todo, mejorar nuestras obras, intentaré ser lo más honesto posible, quitando el hecho de que al autor de esta obra le tengo un gran aprecio, simplemente porque admiro a las personas que dan sin pretender recibir. En cierto modo me recuerda a mi amigo Enrique Salcedo, un quijote en un mundo que no le ha tocado vivir; sueños merecidos que no llegan.

Helicoidal: Que tiene forma de hélice.
Reconozco que tuve que buscar su significado en el diccionario, porque no comprendí su etimología. Por ello, pensé que el título llegaría a pocos lectores. A la hora de crear el título de una novela, la mayoría de autores buscan una frase que suene bien, sencilla, que resuma la esencia de la novela. “Cien años de soledad”, “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Títulos comprensibles, que expresan mucho más de lo que uno piensa en un principio. ¿Quién no se ha sentido alguna vez solo? ¿Cien años? La soldad de una persona longeva, toda una familia, pueblo o generación. La soledad es estar solo, y cuando uno está solo no hay nadie más, y si no hay nadie, no hay amor. En definitiva; ese título no está transmitiendo que va a tratar sobre soledad, la falta de amor, el desamor, pero antes del desamor debe de ver amor, y donde hay amor cabe la posibilidad de que llegue el desamor, y por supuesto, el desamor acaba en conflicto. Y todos hemos estado en esas tesituras alguna vez, por lo cual, toca arquetipos universales con palabras sencillas. Y la misma disección podríamos hacer con el título; “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Este ni siquiera es tan complejo como el anterior. Por ello pensé que el título utilizaba una palabra que no funcionaría: Helicoidal, no por no ser la adecuada, sino por no estar al alcance de un vistazo. Ahora bien, a mí me pasa lo mismo que Ánonimo, le doy preferencia a lo correcto, aunque no sea lo más popular. No nos ganamos la vida con la literatura, no es necesario ser popular, aunque no es menos cierto que a nadie la amarga un dulce.
Ánonimo comienza el libro fiel a sus principios, poniendo un claro protagonista que nos habla en primera persona, siempre con cierto resquemor contenido en sus palabras de vivir en un mundo que no comprende o no quiere comprender. Su redacción es impecable, quizás la elección de capítulos cortos dificulta el avance de la novela. Esto es algo muy importante, el lector siempre tiende a dejar la novela al final del capítulo para irse a dormir, etc. Si el autor elige capítulos demasiados cortos, estará invitando constantemente al lector a dejar de leer la novela. Yo, personalmente, me gusta formular una pregunta, o adelantar algo del capítulo posterior, para evitar que el lector deje de leer. Otro truco puede ser dejar un espacio. Además me gustaría decir que para sobrevivir en Amazon los primeros capítulos deben ser vertiginosos, formulando varias preguntas y desvelando gran parte de la trama para que el lector se enganche lo antes posible. Pero Ánonimo no escribe para el lector de hoy. Estoy convencido que el libro funcionaría mejor en papel, pues la gente que se gasta realmente dinero en un libro le da su tiempo, en Amazon eso es complicado. La novela está escrita con esfuerzo, trabajo y mucho del propio autor. Es un viaje que hay que masticar y comprender, requiere esfuerzo, y hoy en día el esfuerzo no es lo más popular; vivimos una era de adormilados , que le interesa más con quién se ha liado “la” Estaban, escritora Esteban, mejor dicho, que leer un libro de peso, como es “Tras la senda helicoidal”, que es un camino que todos hemos recorrido o deberíamos recorrer algún día. Se podría decir la novela es una evolución. Me voy a explicar mejor. Una silla rota en España no significa nada, en Afghanistán puede significar la decadencia de todo un país, y eso pasa con éste libro. Significa mucho si lo lees en el momento adecuado, incluso puede conllevar una transformación vital. Por ello concluyo que Ánonimo Ibañez ha sido fiel a una obra que tenía que hacer, no por él, sino por lo demás. El libro debe ser leído cuando uno tenga la sensación de necesitar un cambio o una comprensión mejor del mundo que nos rodea gracias a cosas tan triviales como la autocomprensión, los amigos, o la propia naturaleza.

Un cordial saludo,
Nicolás.

Www.nicolasgarciaanaros.com

domingo, 8 de diciembre de 2013

El Ocaso de los Ángeles

    Hace un mes tuve la fortuna de poder visitar Barcelona para asistir a un curso. Allí, entre plaza de España y plaza Cataluña, tuve la suerte de poder ver a un viejo amigo. Ambos hace tiempo, en un viejo y destartalado cuartel, soñábamos algún día con poder publicar. "Me han publicado", palabras mágicas para cualquiera que pretenda ser escritor. El caso es que tuve la fortuna de poder leer un manuscrito de mi amigo Vael Zanón, por supuesto es un seudónimo, "El Ocaso de los Ángeles". Una novela de fantasía con tintes góticos, que deja una propuesta muy atractiva de un mundo (del mañana) oscuro y decadente. Una novela adictiva, con una prosa casi poética, y un giro inesperado que todavía hoy me sigue asombrando. "El Ocaso de los Ángeles" es uno de mis recuerdos más apreciados que me gustaría compartir con vosotros, y quién haya leído alguna de mis obras, sabrá que su literatura es un referente para mí.  Creo que leer ese manuscrito fue una de las piezas claves para que haya decidido cambiar el drama por la fantasía, me di cuenta la fantasía puede ser drama, y que en el drama suele haber demasiada fantasía. El caso es que Vael me preguntó ¿qué tal es Amazon? Yo le expliqué las ventajas y las desventajas, que también las hay. Como por ejemplo el pirateo, por mi parte ya es desproporcionado (no entenderé jamás que lleva a otra persona divulgar de manera ilegal el trabajo de una persona) incluso me he encontrado "La Casa del Aire", puesta en venta en Amazon de forma ilegal, pero ya ni me molesto en denunciarlo. Pero también le hable de las ventajas, como la comunidad, o la capacidad de este portal de llevar una obra a cualquier parte del mundo. Son las cosas buenas con las que nos debemos quedar.
    Un abrazo,
    Nicolás.

jueves, 2 de mayo de 2013

¿Merece la pena poner el libro en descarga gratuita en Amazon?


  Un tema que me gustaría tocar en mi blog es la siguiente pregunta: ¿Merece la aprovechar el programa Kdp y poner mi libro en descarga gratuita? La respuesta es sí y no. Por mi propia experiencia, en principio y para promocionarte por supuesto que sí. Pero estoy casi seguro de que la mayoría de personas que se descargan el libro no lo llegan a leer. Como mucho le dan una oportunidad a las primeras líneas y dicen: “Ya lo leeré”. Creo que simplemente lo descargan porque algo gratis no se puede dejar escapar. “Ya pagué por el aparato”, piensan. La verdad es que en este país hemos implantado la mala costumbre de no dar valor al trabajo de los demás, aunque el precio sea algo simbólico. Creo que gran culpa de ello la hemos tenido “los creadores de artes”, que también hemos entrado en un bucle negativo de no dar valor a lo que hacemos. En realidad, no sé quién empezó a bajar los precios, pero en esta crisis todos tenemos algo de culpa. Es curioso, el gobierno nos sube el precio de todo lo que es básico para poder vivir y nosotros bajamos el precio a todo lo que es necesario para disfrutar, y ni vivimos ni disfrutamos, pero eso tiene una sencilla respuesta, el ser humano para poder disfrutar se tiene que olvidar de poder vivir. Después de esta pequeña reflexión, disculpen si he molestado, vuelvo al tema que nos ocupa. Más descargas no significa más lectores, pero al menos tu libro ha sonado en su interior y quizás algún día sea leído. Lo que hace interesante la descarga gratuita es que Amazon te hace visible y te promociona durante los días posteriores, y las ventas suben exponencialmente para luego bajar hasta el olvido. Para que nos entendamos, Amazon promociona los libros más descargados y deja en el olvido al resto. El problema es que todos los días hay cientos de libros en descarga gratuita y eso hace que el lector se olvide de pagar. Otro punto importante a tratar es que si tu libro consigue colarse entre los cien más descargados hay varias páginas piratas que rápidamente se adueñan de él y lo ponen en descarga gratuita. Vender es muy difícil y como siempre el pirateo hace que lo sea aún más. Pero esto nos lleva a una profunda reflexión. ¿Es malo que nos pirateen la novela? Creo que durante los primeros pasos de un escritor una página pirata puede ser un gran aliado, pues cuantos más lectores más ruido, y si haces mucho ruido quizás, y sólo quizás, consigas a largo plazo resultados importantes.
Otro tema que me preocupa bastante y que pienso tratar en otro post es el de los comentarios del libro. ¿Es posible que lleve más de mil descargas de mi novela La Casa del Aire y sólo tener dos comentarios? Algo falla en sistema Amazon , ¿el qué? Quizás Amazon sólo sea una cortina de humo y nadie venda no más que un puñado de libros, y que ese puñado entre cientos o miles de libros sostengan el sistema. O tal vez, y como ya he dicho, la gente se descargue libros y más libros que simplemente porque el aparato es chulo y gusta tener una biblioteca virtual. De momento creo que hay más autores que escritores metidos en el “sistema” que día tras día miran cuantos libros han vendido o cuantos se han descargado, sin saber, que somos los autores los mejores clientes de Amazon.

Un cordial saludo,

     Nicolás.

domingo, 10 de marzo de 2013

La Senda de la Creación, por Anónimo Ibañez.

En el Informe Sleeping, tengo el placer de presentar a nuevos autores como Anónimo Ibañez, que comparte con nosotros sus inicios como autor.


Todo empezó en noviembre del 2001, y empezó por el final; pues fue eso lo primero que se me ocurrió. Escribí rápidamente un esbozo de ese final, y al terminarlo me dije: “Muy bien. ¿Y ahora cómo diablos empezamos esto? ¿Cómo han llegado estas almas perdidas hasta aquí? ¿Qué les ha empujado a obrar cómo obraron?” Y miles de insidiosas preguntas más, que irían surgiendo a través de los años, durante los cuales tuve etapas de escribir sin parar y de parar de escribir durante años. Pero, paradójicamente, quizá hayan sido esos últimos los más fructíferos, debido a que durante todo ese tiempo de papeles en blanco, logré introducirme como un competente actor en la piel de mis personajes; conseguir por fin entenderlos, saber en realidad lo que les motivaba, y llevarles en consecuencia ventaja, la misma que durante mucho tiempo me llevaron ellos a mí.
Esa etapa de folios en blanco empezó ya entrado el verano del 2003. Por aquel entonces, me encontraba desde hacía unos meses en el extranjero, a donde había ido sin mi pareja, en busca de respuestas y, sin saberlo, a comenzar a introducirme verdaderamente en el alma de quienes había creado. Todo lo que allí me encontré fue nuevo: el trabajo, el idioma, el paisaje, el clima, las gentes... y todo ese maremágnum de sensaciones nuevas me cautivó, llevándome finalmente a abandonar la novela, quedando encerrada en esa especie de corredor de la muerte que era mi roída y estudiantil carpeta, donde languidecían todos los papeles que más odiaba: antiguos apuntes de clase, nóminas, recibos bancarios... Y en ese indigno limbo de los injustos se quedó casi un lustro sin que nadie la tocara, invisible y alejada de alguna manera del mundo real.
Hasta que un día, cuando ya hacía tiempo que había regresado de mi autoinfligido exilio para retomar (si es que esto se puede hacer) mi antigua vida, una persona que también escribía se enteró, a causa de un desliz mío, de su existencia. Me pidió que le dejara leer lo que había escrito, prometiéndome que me daría una opinión sincera de si el encierro al que había sometido a mi novela le parecía justificado. No se lo pareció, y recuerdo que me dijo:
- Joder, me he quedado con las ganas de saber más de esos personajes. Y además ya habías anticipado la crisis que ahora estamos padeciendo.
- ¿Y eso te parece un gran mérito? – inquirí-. Todo esto lo veía venir cualquiera que tuviera los ojos abiertos. Y ése es otro de los problemas que tendrá la novela si sale ahora a la luz: donde antes hablaba en futuro, tengo que ahora hablar en pasado.
- Utiliza el tiempo verbal que quieras, pero termina de desarrollar esos personajes. Al contrario que en el libro de Oscar Wilde, tú has envejecido, pero tu libro no, por mucho que quieras convencerte de lo contrario.
Todavía no sé cómo me convenció; pero en algún momento del verano del 2008 retomé la novela, y continué trabajando en ella sin descanso hasta que en el verano del 2009 una crisis energética me obligó a tomarme unos meses de descanso: estaba como siempre con una multitud de proyectos a la vez, y mi cuerpo y mi mente en esa ocasión dijeron basta.
Obviamente, de todo aquello me recuperé, en parte gracias a la acupuntura, en parte gracias a saber el qué, y el 11 de agosto de 2010 (verano otra vez), fecha en la que mi hermano mayor cumplía 45 años, pude parafrasear ese jugoso verso de esa gran canción de Joaquín Sabina que declama: y al final, por fin el fin.

Un cordial saludo,

Anónimo Ibañez.

Leer en línea su obra: Tras la Senda Helicoidal

Tras la Senda Helicoidal: Comprar

viernes, 1 de marzo de 2013

Tres trazos en el alma


  En primer lugar, quiero dar las gracias a Ana Blanco por promover el evento y a todas aquellas que han dejado sus comentarios. En especial a aquellas que por desgracia han vivido la tragedia del cáncer en sus propias vidas. Leyla, me ha impresionado mucho tu comentario, al igual que Ana Cruz o Leticia, que realmente lo han pasado mal y han hecho el esfuerzo de leer la novela.
Hace poco, un amigo me preguntó si pensaba que “La Casa del Aire” se vendería. Yo le contesté, que cuando fue escrita sí, pero que ahora mismo con las circunstancias por las que estamos pasando todos es complicado, porque bastantes penas estamos pasando ya, como para encima leer un libro duro con fragmentos realmente trágicos. Pero “La Casa del Aire” es eso, un libro que se acopla al estado de ánimo de cada persona. Si estás pasando un mal momento te parece tremendo, si crees en la vida más allá de la muerte, será un libro con un profundo mensaje. Si crees que es el momento de vivir la vida, sin miedos, sin complejos o manías, te dirá a voces “¡Corre, no pierdas el tiempo! Por todo esto, “La Casa del Aire! se convierte en un baremo implacable de nuestro estado de ánimo y de las circunstancias que han rodeado nuestra vida. Ana cruz, nos dice en su comentario:
“Yo tal vez no lo he leído en el mejor momento, pero creo que es una historia bonita, triste claro. Pero real, porque no siempre las historias terminan con un final feliz”.
¿Una historia de amor debe terminar con un final feliz?
Cuando llegué al final del libro me planteé tres finales. En el primer final “Gabriel se reencontraba con su amada en “el otro mundo”. Esa fue mi primera opción, ya que el libro está basado en una canción cuya letra es mía. La canción se llama “Al amar”, os adjunto el enlace para quien la quiera escuchar.
El caso es que ese final fue descartado porque quería un libro real, que no ofreciera sueños irreales, como bien me asesoró el psicólogo Paco Vilches, que me dijo: “Que no se lleve a Clara a París de viaje, puesto que para Gabriel, el hecho de comprarle un simple colgante es un cambio tan grande en su vida, que se equipara a llevar a Clara a París y cenar en la torre Eiffel”.
La segunda opción era que Gabriel se quedara y conociera a otra persona, ese sería el final. Iría todos los días a una playa donde conocería a otra persona, y ese nuevo Gabriel se entregaría a ella sin miedos. Este es un final bonito, pero acabaría con el hilo principal del argumento; porque no olvidemos, que Gabriel está contando la historia de su vida al doctor, a modo de testamento emocional.
Esto nos lleva al final y la tercera opción, que es la que escogí y creo que es la que le da todo el sentido al libro. Gabriel “se va detrás de ella”. Él dice al doctor: “Más tarde comprenderás por qué lo hice”.
Gabriel está fuertemente marcado por su infancia. Todo lo que ama, acaba por ser separado por el borde de una cama. La muerte parece que le persigue en una espiral inexorable. Un vórtice maldito. ¿Su refugio? El dinero, la soledad, una vida completamente ordenada que pueda controlar. Mayte nos dice:
“Es taaaaaaaaan triste.....me ha gustado realmente, es una lección, no dejes pasar oportunidades, intenta vivir y ser feliz”.
El caso es que cuando Gabriel comienza a vivir, a dejar marchar sus miedos. Encuentra otra verdad irrevocable; el amor. Y esta vez no está dispuesto a dejarlo marchar, llevando ese amor tan liberador hasta las últimas consecuencias. La muerte está ahí, perpetua, ¿el amor? También. Como nos demuestra Esther y Máximo, el ciclo siempre se renueva, es eterno. El doctor Ibrahím lo ha comprendido, descuelga el teléfono y llama sin malgastar un solo instante a su amada. Eva nos dice:
“Yo pienso que son 3 historias, no 1 . La de los padres , la del médico y la del protagonista. Muy bonita y muy bien contada, tremendamente dura ...”.
“La Casa del Aire” es eso, historias duras y verdaderas, con mensajes dirigidos a quienes los quieran descifrar. Glenda nos dice en un comentario que merece ser tildado:

"¡Ay!, chicas. Tengo tantos sentimientos. Bueno, primero decirles que me encanto el libro. La vida en la mayoría de los casos no es fácil, yo misma, a pesar de tener familia, viví una infancia muy difícil y en absoluta soledad si no hubiese sido por mis amigas. Me dolió mucho ver la infancia de Gabriel y darme cuenta de muchas cosas que sentí. las carencias de la infancia marcan nuestra vida de adultos. Yo también trabajo como burra y no tengo vida además de estudiar. Tengo 38 años y también estoy sola. Me siento bien por Gabriel al saber que aunque sea por corto tiempo encontró el amor verdadero y luchó por él. Siempre he pensado que es mejor tener amor un tiempo que nunca haberlo tenido. Aunque el vacío que queda después de perderlo es muy grande. Al igual que Gabriel perdí el amor de mi vida y también quise morir, solo que no tuve la fuerza suficiente para hacerlo. Sólo espero algún día volverme a sentir viva como Gabriel. A veces los finales son trágicos, pero lo de en medio es magnifico. Espero que todas seamos fuertes para tener un final feliz en nuestras vidas, los libros nos muestran realidades de vida de las que podemos sacar lecciones de vida. Cada uno debe hacer que sus propias experiencias. Analicen el libro y vean en que les puede ayudar. Besos, chicas y espero el próximo libro".

Por último, concluyo dando una vez más las gracias, y diciendo: No esperéis a quedaros sin dinero para saborear un café, no esperéis a estar tristes para levantar el ánimo, no esperéis a dormir para soñar y, sobre todo, no esperéis a que la soledad llegue a vuestras vidas para amar. La felicidad es ahora, y se conquista en pequeños fragmentos.
Un cordial saludo,
Nicolás.