sábado, 5 de marzo de 2016

¿Quieres Ser Escritor o Quieres Vivir de los Libros?

Si no lo sabes, mi nombre es Nicolás G. Anaros. Soy autor en Amazon, y es perfectamente donde me gusta estar, aunque mis primeros pasos como escritor fueron con editoriales convencionales de las cuales no guardo un grato recuerdo. En ellas publiqué Réplicas Nacidas del Ángel, Diego Perdiste, o LaCasa del Aire. Ahora sólo publico en Amazon, por ejp, “Lemuria, ElPríncipe Muerto, O Causas Para no Callar, que es un pequeño poemario que escribió mi padre . La pregunta es sencilla; ¿quieres ser escritor o quieres vivir de los libros? Según la federación del Gremio de Escritores el libro más vendidos del 2015 es La Chica del Tren, pero como no he he encontrado datos fiables y aproximados de cuantos libros ha vendido en España me voy al 2014, y estos son los tres más vendidos:

-“Yo fui a EGB” de Javier Ikaz y Jorge Díaz, con más de 110.000 ejemplares.
-“El juego de Ripper”, de Isabel Allende con algo más de 90.000 ejemplares.
-“Dispara, yo ya estoy muerto”, de Julia Navarro con 85.000 ejemplares

Para quién no lo sepa cuando firmas por una editorial el autor sólo se lleva entre un 8% y un 12% de la venta del libro, obviamente a autor más reconocido más porcentaje, pero como estoy generoso le voy a poner un 12%, y vamos a poner un precio de venta medio de 15 Euros, de los cuales, 33% es para distribución, 33% para la tienda, 10% gastos de imprenta y queda un 24% editoral/escritor. Hemos dicho que el escritor se va a llevar un 12% por lo cual otro 12% es para la editorial. 110.000 ejp x 15 euritos sale 1,650,000 euros. Ahora falta el Iva ¿o pensabais que esto era limpio? A mi me sale 1303500. Bien. Ahora como somos la polla en verso como escritor y nos dan el 12% de este pastel (lo mismo que se lleva la editorial), vamos a coger nuestros euros. Me sale 156420. Lo cual es una pasta si no estuviésemos que hacer la declaración de la renta donde nos crujiran un 45% por ser ricos, ¿no? De este no estoy seguro porque creo recordar que Sanchez Dragó dijo que le quitaban el 55%. Pero como todo esto es demagogia y yo ya estoy lanzado, pues voy a decir que si mañana pegamos el pelotazo de nuestro nuestra vida nos llevaremos (porque somos la bomba) pues 150000 euros euro arriba, euro abajo. ¿No está mal? El problema es que como no somos funcionarios ni banqueros deberemos pegar un pelotazo de estos aproximadamente cada seis o siete años,lo cual dudo, porque como todos sabemos el dinero corrompe, y más a un artista como nosotros. ¿Alguien se acuerda de cierta escritora que tuvo que meterse en un tele-realidad para pagar sus deudas? Porque amigos, ser escritor a día de hoy, no es un trabajo para toda la vida. Lo que si es para toda la vida es el placer de escribir sin pausa, sin presiones, sin intentar recibir algo que quizás nunca llegue y quién sabe, a lo mejor algún año cogemos cacho. Ahora hablemos de Amazon. Y voy a hablar con patallazos. Yo conseguí estar entre los 100 más vendidos, y vendía entre 10 y 16 novelas al día, no más. Aquí mejor no hacemos ni cálculos, porque a un precio 0,99 euros, para qué. “La Casa del Aire”, está entre las novelas más descargadas de forma gratuita. Calculo que ha tenido una 2.000 descargas en dos meses, y aquí si meto un par de pantallazos:


Sólo he conseguido 2 comentarios, por lo cual yo pienso que de 2.000 descargas sólo me han leído dos personas, y el resto es engañarme. Bien, a 33 cts que me llevo de cada libro hubiese ganado la friolera de 660 euros en dos meses y pico, por lo cual Pablo Iglesias me da más estando parado. ¿Se puede vivir de los libros? No, yo creo que a día de hoy es imposible. Pero veamos el lado positivo, y por qué me encanta ser escritor en este siglo. Antes, cuando era un jovenzuelo y llevaba mi primer libro debajo del brazo, tenía que ir mendigando por las editoriales y me sentía mal, me sentía una mierda. Ahora gracias a Amazon puedo publicar en 24h en todo el mundo y recibir opiniones como esta:



Y entonces es cuando siento que lo he conseguido, soy escritor. Y soy el hombre más rico del mundo.

miércoles, 20 de enero de 2016

Reseñando; Fin de Siglo en México DF.

Debo de confesarlo, llevaba tiempo sin leer un libro, o por lo menos empezar un libro y terminarlo.
Mi hermano un día como cualquier otro me preguntó si había visto "Gravity", de Alfonso Cuarón. Que él quería verla. Yo le dije que sí, y ¿qué tal?, me pregunto. A lo cual yo contesté que por poco más de siete euros te llevaban al espacio. Pues lo que pasa con esta novela es eso, que por poco más de un euro te lleva a México DF.

 Comprar Novela
La historia transcurre entre dos amigos que llevan tiempo sin verse, Fernando y Javier. Ambos soñadores a su manera. Pero esta relación es sólo el pretexto para comer tortas, frijoles, chili, o una quesadilla. Para beberse una copa en un local de moda, o escuchar música en un sitio tranquilo a la luz de las velas, discutir sobre política, música, religión o incluso recitar poemas, o famoso poema de Cyrano de Begerac. El libro en sí no tiene grandes pretensiones, y eso es lo que lo hace especial; es como ese vaso de leche que se toma uno antes de dormir, no es sofisticado, ni caro, ni gastronómico, pero que bien sienta antes de tumbarse en la cama. La escritura es impecable y el ritmo al principio acelerado se vuelve cada vez más pausado, dando paso a la reflexión y añoranza (como la vida, ¿no?). Por último quiero recalcar lo bien dibujados que están el los personajes de Fernando y Javier, ambos soñadores, uno atrevido y descarado, siempre hablando del futuro que seguro que vendrá, el otro cultivado y sereno, sabedor de sus limitaciones y que a veces no es suficiente con el talento; Quijote y Sancho, tan distintos y a la vez ambos atrapados en la misma aventura.


Un cordial saludo,
Nicolás.

jueves, 24 de diciembre de 2015

¿Alguna vez hemos estado mejor que esto?

“¿Alguna vez estaremos mejor que esto?”, pregunta Zack Efron en la película “We are your frends”, que es algo así como “Somos amigos”. ¿Alguna vez estaremos mejor que esto? ¿Alguna vez estaremos mejor que ahora? ¿Alguna vez?..
 ¿Qué buscamos? ¿Un coche?, ¿una casa?, ¿dinero?, ¿una novia?, ¿qué es realmente aquello que nos haría estar mejor que esto? ¿Quizás una sensación?: ¿La felicidad?, ¿el amor?, ¿la amistad?, ¿el poder?, ¿el respeto?
 Un romántico diría que la respuesta es que, cuando tú estás no tengo que hacerme esa pregunta. Un padre casi seguro que diría que, cuando tú estás no tengo que hacerme esa pregunta.
 Un soltero diría a ciencia exacta que, cuando tú estás no tengo que hacerme esa pregunta. 
Un enamorado me juego la vida a que diría que, cuando tú estás no tengo que hacerme esa pregunta. Un médico, abogado, electricista, cocinero, trapecista, tenista, boxeador, o susurrador de caballos, podría seguir hasta el infinito.
 Entonces: ¿Quién falta en tu vida para estar mejor que esto?

lunes, 30 de noviembre de 2015

Escribiendo un Producto

El editor de Truman Capote llamaba a la pareja de éste (Jack Dunphi) y le decía: “creo que ha perdido la cabeza, dice que su novela (“A sangre fría”) cambiará la literatura para siempre y todavía no ha escrito una sola línea.”

Creo que todo escritor tiene un poco de Truman y, antes de tener el libro terminado, piensa en lo increíble, maravilloso y fácil de vender que va ser. La primera decepción llega cuando le das la novela a un amigo y te das cuenta de que no se la ha leído.

Creo, y con esto quiero dejar claro que no tengo que llevar la razón, que cuando terminamos de escribir un libro entramos en una especie de paranoia por querer publicitarlo. Es como una carrera de obstáculos en la que cualquier descarga, comentario o simple reseña nos produce una enorme satisfacción. Esta parte de la literatura simplemente me tiene asqueado. Sin duda debería de ser la editorial la que hiciese ese trabajo, pero ¿dónde se han metido las editoriales?

Hace tiempo que no leen manuscritos, hace tiempo que el editor exige que pongas dinero de tu bolsillo, hace ya bastante tiempo que sólo se venden productos que aparecen de la nada, diseñados por escritoras que dos días antes estaban cortando flores, o dando clase, o yo qué sé, comiendo pasteles, ¡qué coño! Tienen cuarenta y tantos, ¿qué habían escrito antes? O a los cuarenta y tantos te levantas de la cama y decides escribir un libro y ¡pum! Al día siguiente estás tomando café con Dakota. ¿Puede pasar...? ¿A mí? Siempre es a otro, ¿verdad?

Una vez me dijo un editor que un buen libro siempre ve la luz, y eso es lo que siempre espero, que lo que acabo de escribir sea mejor que yo y que vea la luz, que se abra paso por esta maraña comercial y vea la luz, y diga: “mira, aquí estoy”.

Acabo de publicar “Lemuria”, que es la razón por la que estoy aquí. Si no fuera así, les puedo asegurar que no estaría pegado a este ordenador. “Lemuria” y yo no nos entendemos, quizás porque es cosa de dos, porque a mí me gusta más la voz interior, la sangre, el sexo, la muerte; me gusta estirar los personajes y llevarlos al límite; quizás porque yo estuve en el límite y quizás los personajes sean radiografías de ese lado oscuro que tengo y que odio con toda mi alma. ¡Odiar! ¡Odiar! ¡Odiar! Quizás porque algún día amé tanto, ¿no?

El caso es que “Lemuria” la he leído hace poco; y sí, se puede ser autor y, pasado un tiempo, leer tu propia novela como algo ajeno. Yo no la entiendo y ella lo sabe, quizás porque ella es mejor que yo, quizás porque se escapa de mi propia cultura, quizás porque en la única escena de sexo hacen el amor, cuando a mí me gustaría que esa esclava fuera penetrada y disfrutase enormemente.

El caso es que “Lemuria” se merece que yo le dé una oportunidad, y que me esmere en su promoción como hice con mis otros libros. Ella sin duda tiene algo que mis otros libros no tuvieron: a Salcedo, y que se le ha dado tiempo para madurar. Espero que la leáis no por mí, sino por ella; un euro es un café y creo que se lo merece. Además, en un par de semanas seguro que ya estará gratis.
Un cordial saludo, Nicolás.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Tuve un sueño

 Anoche tuve un sueño...
Es curioso como se olvida antes en el recuerdo que en los sueños. Estaba sentado en la tierra, pensativo, alejado del vaivén de las olas; "suave y sonoro océano", mientras pequeñas partículas de arena golpeaban mi cuerpo desnudo y frío a pesar de un Sol inmenso. Mi hijo corría desbocado mientras su risa corrompía e inundaba mi mundo antes que el mundo. Tú, mi amor, llegabas a lo lejos sujetando ese ese viejo sombrero de paja olvidado. Entonces fui feliz hasta que pude ver que eras tú, mi amor.